¿Se puede construir una casa de campo con la tierra del propio terreno?

Cuando se construye una casa de campo, normalmente la tierra que sale de las excavaciones se considera un material que hay que retirar. Pero existe otra posibilidad: utilizar parte de esa misma tierra para fabricar los bloques con los que se construyen los muros.

La idea no es nueva. En Colombia se desarrolló hace varias décadas una prensa manual conocida como CINVA-RAM, diseñada precisamente para fabricar bloques de suelo estabilizado. La máquina fue desarrollada por el ingeniero Raúl Ramírez en el antiguo Centro Interamericano de Vivienda y Planeamiento, CINVA.

El sistema es relativamente sencillo de entender. Se selecciona una tierra que tenga características adecuadas, se mezcla con una cantidad determinada de cemento y agua y posteriormente se introduce en un molde donde se comprime mediante una prensa. El resultado es un bloque de suelo-cemento.

¿Vale la pena fabricar ladrillos artesanales con tierra excavada del propio terreno de la construcción?

Una cosa es que sea posible fabricar los bloques y otra muy diferente es que resulte conveniente para construir una casa, ya que no necesariamente cualquier tierra sirve.

Este es probablemente uno de los puntos que más fácilmente se pueden pasar por alto. El hecho de que una tierra esté disponible en el terreno no significa automáticamente que sea adecuada para fabricar bloques.

La composición del suelo, su cantidad de arena, limo y arcilla, la humedad y otros factores influyen en el resultado. Por eso, antes de pensar en fabricar cientos o miles de bloques, habría que saber si la tierra disponible realmente sirve y cuál sería la dosificación adecuada.

Esto también significa que no sería correcto decir que estos bloques son simplemente “gratis porque la tierra ya está ahí”. La tierra puede estar disponible, pero todavía hay que transformarla en un material apto para construir.

¿Cuál es la resistencia de un ladrillo hecho con tierra y cemento?

Un bloque de suelo-cemento correctamente fabricado y compactado puede alcanzar una resistencia adecuada para determinados usos. De hecho, existe una experiencia realizada en El Carmen de Viboral, Antioquia, en la que se utilizaron suelos provenientes de excavaciones para fabricar bloques de suelo-cemento con una CINVA-RAM. El estudio realizó ensayos de resistencia y encontró resultados compatibles con los requerimientos considerados para el proyecto.

Pero esto no significa que cualquier bloque fabricado con cualquier tierra vaya a tener el mismo comportamiento.

La calidad del bloque depende del material utilizado y del proceso de fabricación. Por eso, si se pretende utilizar el sistema en una vivienda, lo razonable es realizar las comprobaciones y ensayos correspondientes al proyecto.

¿Cómo afecta la lluvia un adobe construido con tierra de manera artesanal?

Esta es una de las preguntas que más me interesaría resolver antes de utilizar este sistema en una casa de campo.

Un muro construido con bloques de suelo-cemento no debería quedar diseñado como si fuera completamente indiferente al agua. En una vivienda rural, además de la lluvia que cae directamente sobre la fachada, existe el problema de las salpicaduras en la parte inferior del muro y de la humedad proveniente del terreno, por eso, el diseño de la casa también juega un papel importante.

Un alero de 50 centímetros puede ayudar a proteger la fachada, pero no necesariamente resuelve todos los problemas de humedad. Una alternativa es levantar primero un zócalo de un material más resistente al contacto con el agua y comenzar el muro de tierra por encima de este.

En otras palabras, no se trata solamente de preguntarse si el bloque resiste la lluvia. También hay que preguntarse cómo está diseñado el muro para evitar que permanezca expuesto a la humedad.

¿Es más barato hacer un adobe con tierra que comprar ladrillos o bloques?

Aquí prefiero ser bastante prudente.

Que la tierra esté disponible en el terreno no significa automáticamente que fabricar los bloques resulte más económico.

Para hacer una comparación real habría que sumar, entre otras cosas:

– Cemento;
– Agua;
– Preparación y selección de la tierra;
– Mano de obra;
– Alquiler o fabricación de la prensa;
– Tiempo necesario para fabricar los bloques;
– Espacio para almacenarlos y curarlos;
– Transporte dentro de la obra.

Y después habría que comparar ese resultado con el precio de comprar los bloques directamente.

Por ejemplo, los precios actuales de los bloques convencionales presentan diferencias importantes entre proveedores. En Antioquia se encuentran referencias de bloques de concreto de 10 cm alrededor de los $2.500-$2.800 por unidad (año 2026), mientras que otras tiendas pueden ofrecer precios diferentes, por eso, decir simplemente que “fabricar los bloques con la tierra del terreno es más barato” sería apresurado. Puede serlo en determinadas circunstancias, especialmente si se dispone de una tierra adecuada y se produce una cantidad suficiente de bloques. Pero hay que hacer las cuentas.

Entonces, ¿para qué podría tener sentido?

Más que pensar que los bloques de suelo-cemento son una solución que sirve para todas las casas, quizás sea mejor verlos como una alternativa que puede tener sentido en determinados proyectos.

Una finca donde se necesita excavar bastante, donde la tierra tiene características apropiadas y donde existe la posibilidad de fabricar los bloques en el mismo lugar puede ser un escenario interesante. Pero si la tierra no sirve, hay que traer materiales adicionales, contratar mano de obra especializada, alquilar una máquina durante demasiado tiempo y fabricar los bloques termina costando lo mismo o más que comprarlos, entonces la ventaja económica desaparece.

Al final, la pregunta no debería ser si los bloques de tierra son “buenos” o “malos”. La pregunta más útil es mucho más sencilla:

¿En las condiciones particulares de una casa de campo, fabricar los bloques con la tierra del propio terreno resulta realmente conveniente?

Y para responderla habría que mirar tres cosas: la tierra disponible, el proceso de fabricación y los costos reales.

Scroll to Top